En un país con una población cada vez más envejecida y una creciente desigualdad territorial, garantizar el acceso digital de las personas mayores se ha convertido en un reto estructural. Desde UNCEAR, se insiste en que la alfabetización digital no es un lujo, sino una necesidad urgente para reducir la brecha digital y reforzar la cohesión social en el medio rural.
La desconexión tecnológica de muchas personas mayores no responde a una falta de capacidad, sino a una falta de oportunidades. Aprender a usar el teléfono móvil, gestionar aplicaciones, reconocer fraudes digitales o manejar herramientas como Google Maps, la banca electrónica o la carpeta ciudadana mejora su autonomía y contribuye directamente a su bienestar.
Además, cerrar la brecha digital ayuda a cerrar otra brecha latente: la generacional. Cuando las personas mayores se familiarizan con las tecnologías que sus hijos y nietos ya dominan, no solo ganan independencia, también fortalecen vínculos afectivos, familiares y comunitarios.
La digitalización inclusiva en el entorno rural permite a las personas mayores participar activamente en la sociedad, acceder a derechos y servicios básicos sin necesidad de desplazamientos y mantener una vida social más rica y conectada.
Desde UNCEAR se subraya que invertir en formación digital es invertir en dignidad, equidad y futuro. La transformación tecnológica no puede dejar fuera a quienes han sostenido nuestros pueblos durante décadas.
